El ritual de la siesta
Un fragmento narrado de El Boliche Quemado que recupera una costumbre profundamente arraigada en los pueblos del interior: la siesta como refugio, pausa y forma de vida.
Hubo un tiempo en que los pueblos se detenían.
No por obligación. No por decreto.
Simplemente porque así era la vida.
Después del almuerzo, las persianas bajaban. Las calles quedaban vacías. Los comercios cerraban sus puertas y hasta los perros parecían comprender que había llegado la hora del silencio.
En Nueva Plata, la siesta no era una costumbre.
Era un ritual.
Un acuerdo tácito entre el calor, el cansancio y el paso lento de los días. Una tregua que permitía suspender por unas horas las preocupaciones, los trabajos y las conversaciones.
El fragmento narrado "El ritual de la siesta" recupera esa postal de una Argentina que todavía sobrevive en la memoria de muchos pueblos del interior. Una época donde el tiempo parecía avanzar de otra manera y donde el silencio tenía un valor que hoy resulta difícil de encontrar.
Pero en El Boliche Quemado, incluso los momentos más tranquilos suelen esconder algo más.
Porque mientras el pueblo duerme, las historias continúan respirando.
Y los secretos también.
"En los pueblos, la siesta no era un descanso. Era una forma de entender el mundo."
Este adelanto narrado invita a recorrer las calles de Nueva Plata cuando el calor domina el aire, las ventanas permanecen cerradas y la vida parece haberse detenido por unas horas.
Solo parece.
Porque algunas historias aprovechan precisamente esos momentos para comenzar.
🎙️ Fragmento narrado de El Boliche Quemado
✍️ Cristian Piscitelli
📚 Una historia que quizás ardió en Nueva Plata. 🔥
Cristian 
